LA OFRENDA DE FLORES

En estas últimas semanas la Ofrenda de Flores a la Virgen de los Desamparados como acto de las Fiestas Falleras está siendo tratada desde muchos ámbitos de la sociedad festiva de nuestra ciudad. En el debate-coloquio ‘Cacau i tramussos’, en diferentes medios de comunicación, desde la misma Junta Central Fallera proponiendo algunos cambios para que su duración se vea limitada… e incluso por sanciones por incumplimiento de su normativa establecida.

Está claro que la forma de acortar la Ofrenda es y será un tema peliagudo ya que cada uno ve este acto desde su particular prisma, y son infinitamente contrapuestos entender el ir a llevarle flores a nuestra Patrona como devoción o aprovechar este acto como lucimiento.

Mi postura la tengo clara: es un acto de las Fallas y única y exclusivamente para los falleros. El que no sea fallero tiene su oportunidad en la procesión de la festividad de la Virgen de los Desamparados del segundo domingo de Mayo, o en los diferentes actos de día: traslado, descoberta, etc…  para expresar su devoción.Ofrenda_virgen

De todas maneras, y ya que el debate esté en la calle he querido documentarme un poco sobre los orígenes reales de la Ofrenda y su progresión en el tiempo. Para ello he tirado mano de mi ‘biblioteca’ fallera acudiendo a los libros ‘Historia de las Fallas’ de Levante-E.M.V., ‘Fallas de Valencia’ editado por el Ayuntamiento de Valencia y ‘Fallas, delirio mediterráneo’ editado por Federico Doménech; y concretamente en los artículos firmados por Gil-Manuel Hernández, Manuel Andrés Zarapico y María Ángeles Arazo respectivamente.

El nacimiento de la Ofrenda, y en ello coinciden todos, tiene su antecedente en la ‘Festa de la Clavariesa’ en 1941, basándose en una pequeña ofrenda de flores que realizaron las clavariesas de las distintas fiestas de los barrios de la ciudad junto a las Falleras Mayores y comisiones que tuvieron noticia de la celebración de este acto. El acto tuvo continuidad en 1942 de la misma manera, siendo en 1943 la comisión fallera de San Vicente – Periodista Azzati la primera al completo que acudía a la Ofrenda, dato éste reconocido por Junta Central Fallera.

OfrendaVespaAquel acto gustó a los dirigentes de Junta Central Fallera de la época y en el año 1944 Luís Martí Alegre, su presidente, empezó a plantearse lo que podría llegar a ser la Ofrenda de Flores. Ya en 1945 el alcalde Juan Antonio Gómez de Trénor nombra a Luís Casanova Giner presidente del organismo fallero y ese mismo año la Ofrenda se celebra por iniciativa de un grupo de valencianos residentes en Barcelona quienes fletaron un barco fallero para la ocasión.  En 1946 es cuando el festejo ya viene anunciado en el programa oficial y cuando se celebra por última vez conjuntamente a la ‘Festa de la Clavariesa’. El acto se consagra dentro de la Semana Fallera y ya en 1947 la concurrencia es tal que surgen los primeros problemas de coordinación para acceder al interior de la Basílica. A partir de estos hechos, la Junta Central Fallera, conscientes de la relevancia social y festiva decide darle mayor amplitud proponiendo que la Ofrenda se realice fuera del templo, en un altar. En él se colocó la imagen de la Virgen propiedad de la Tabacalera, conocida con el apodo de ‘la Cigarrera’.

El festejo de 1958 fué muy especial. Fué denominada la ‘Ofrenda del agradecimiento‘ ya que en ella la ciudad agradeció la ayuda recibida por parte de difrentes regiones de España tras la riada de 1957. A ella acudió la Fallera Mayor de Valencia, María de la Encarnación Lluch, acompañada de una corte de honor formada por representantes de varias provincias españolas.

En los años 60 va incrementando el número de personas que desfilan y se replantea una nueva coordinación del acto creando el formato actual: celabrarla los días 17 y 18 de Marzo y dividir la participación en sectores falleros.

La Ofrenda sigue creciendo tanto que a finales de la década de los 80 el volumen de ramos de flores es tal que los entramados verticales montados para albergarlos resultan ser insuficientes. Por ello, Enrique Real, presidente de JCF y José Mª Rey de Artega, vicepresidente, encargan  al escultor José Azpeitia la realización del actual catafalco de madera sobre el que se sitúa la parte superior de la imagen de la Virgen de los Desamparados portando al Niño, y sobre el cual los vestidores de la Virgen, siguiendo un patrón, realizan el manto con las flores ofrendadas por las falleras.

Así hasta nuestros días, en los que un replanteamiento del acto por parte de Junta Central Fallera es necesario; y también una concienciación plena por parte de las comisiones falleras, en el que algunas ven, como acto Ofrenda_floressobresaliente que es, una fuente de financión aceptando personas no falleras en el desfile por cuenta propia , en detrimento del acto e insolidariamente con aquellas otras que intentan cumplir con la reglamentación plural del desfile, propuesto por J.C.F. y aceptado por todas las comisiones.

Qué pueblo el nuestro que va más allá de los símbolos, que cubre la talla gótica con manto brocado y brillantes; qué pueblo el nuestro que no se conforma con flores en la capilla, sino que desborda toda la plaza con cestos y ramos’.

~ por jvmarco en 25 junio 2009.

2 comentarios to “LA OFRENDA DE FLORES”

  1. A lo dicho añado.

    OFRENDA A LA VIRGEN.

    En la historia de los pueblos tenemos acontecimientos que se explican por ser obra de decisión humana, y otros que no hay humana explicación que los explique pues ocurren por si solos. Sin embargo si se comprenden desde la creencia y la fe, nunca desde el raciocinio. En nuestro caso valenciano tenemos la Fe en la Mare, cosa muy difícil de explicar, pero muy fácil de comprender si recuperamos la memoria histórica que hoy tanto se menciona.

    Para comprender todo cuanto ahora hacemos y en creencia es milagroso, y en natural mágico, hemos de retroceder a todo cuanto de mágico y milagroso hicieron nuestros antepasados. Debemos de profundizar en las raíces, así a muchos les moleste. Única forma de comprender el magno prodigio que se da en la Ofrena a la Mare, y que pronto realizaremos en su Basílica.

    Para comprender el milagro de la Ofrena y la Llumenà que en ella se experimenta, hemos de tener en cuenta que nuestros antepasados los edetanos que habitaban este territorio antes de que aquí llegaran los romanos, ellos ya estaban convencidos de que vivían en un lugar mágico. Lugar que ciertamente lo era pues quienes navegaban por el Mare Nostrum cuando pasaban por estas costas veían que estas tierras brillaban con una luz que en otros lados no se daba. Aquí la fe en la maternidad, en Ma, y en el fuego, Ma, y en el agua, Ma, eran una única fe. Aquí cuando se moría se incineraba con fuego a los muertos, y quienes esto hacían poseían Bona Ombra. Siendo en las islas entonces Sicana (Cullera), y (Puteus) Valentia, los dos lugares sagrados para las incineraciones. Los santuarios edetanos todos tienen la advocación a la luz, al agua, a la maternidad. Entendiendo que todo cuanto nace y muere siempre regresa a la maternidad de la vida.

    Cuando Roma edifica su cuartel Oppidium Valentia, lo hace respetando del lugar su pozo edetano de las serpientes, lugar sagrado Ma. Cuando posteriormente los cristianos edifican su primera iglesia, dicho lugar sigue siendo sagrado. Cuando los valensiyanos se hacen islámicos, su mezquita sigue respetando el lugar. Y en dicho lugar se reúnen sindicamente y hacen justicia los hombres de Bona Ombra que administran las aguas.

    Son los cristianos en los tiempos posteriores a Jaime I los que en obsesión edifican por doquier monasterios e iglesias, y el lugar sagrado en original en Valentia queda menospreciado, quedando allí por destino un Morabito en el cual hay unas parihuelas que utilizan para los enterramientos la cofradía de cristianos y musulmanes, cofradía Collegia, que en buena voluntad entierra a los pobres y desgraciados que nadie entierra. Cofradía que nos es muy difícil saber su trayectoria real pues siendo en último musulmana y cristiana, tiene sus orígenes en las creencias edetanas. Cofradía que cambiando en muchas ocasiones su Caseta, siempre parte del lugar actual de la Plaza de la Virgen.

    Morabito musulmán, Caseta cristiana, en el cual solo se encierra en los tiempos musulmanes una parihuela plana, y en los cristianos con caja. Exponente máximo de la obra de misericordia que mantienen los Collegia enterrando a los muertos, pero a cuya caseta acuden los naturales en demanda de Sufragi en sus momentos de agobio. Caseta a la que se le construye un altar en cristiano a cuyos pies queda la caja mortuoria. A la cual unos peregrinos le tallarán una semi/imagen de Ma, de la Mare. Imagen que estando Valencia llena de iglesias y estas llenas de imágenes, ella sola aúna más devoción que todas las demás juntas, pues en ella el Sufragi siempre se cumple.

    Mientras los tiempos en cristiano transcurren y los acontecimientos políticos imparables arrasan, se llega a la tragedia de que España mantenga cuatro guerras distintas. Incluso una de ellas contra Francia y el virreyno catalán que se hace francés; años 1642–1652. Tiempos en los cuales la ciudad de Valencia acuartela 18.000 soldados de tercio, y es la ciudad más afamada de la cristiandad por el número de sus rameras y su juventud.

    Y mientras todo esto ocurre los naturales obligados a las armas, ellos observan el Uso de la Milisia Valensiana, que en defensa de su territorio y ciudad son temibles, pero de obligarles a la guerra contra otros, desertan.

    “Es el virrey Don Antonio Pedro Álvarez Ossorio Gómez Dávila y Toledo, Marques de Astorga y San Román, quien –Viendo que a la capilleta de los Collegia Enterradores acuden tanto las ejemplares Dona, como los estoicos Milisia, y a su puerta se arrodillan y fan Sufragi. Viendo esto decide hacer de su pecunio una Basílica de la Virgen que magnifique el ejemplo Home Dona de los valencianos. Y a la semi/talla original se la configura en imagen y queda en el altar principal. Y a este altar acuden todos los valencianos a hacer su Sufragi. Y cada cual por su cuenta allí acude, y todos los valencianos recuperan su anterior y honorable carácter”.

    Será ya en el siglo XX, y durante la guerra civil de 1936/39, cuando tras la congoja de ver desmantelada la Basílica, cuando de nuevo se restaura y la imagen vuelve a su altar, es cuando de nuevo las gentes allí acuden por imperativo de su fe a hacer Sufragi. Los valencianos por una fuerza inexplicable allí acuden y hacen Sufragi.

    Y es durante la fiesta Josefina, cuando por iniciativa propia las mujeres valencianas Dona toman una irresistible predisposición a llegarse al altar de la Mare, y rezar, rezarle un Sufragi. Y en algunos casos dejan en su altar una flor. Y lo que se inicia de forma espontánea se convierte en dicha Fiesta de San José en que cada comisión fallera se llega al altar y su fallera mayor deja una flor o un ramo de flores. Ocurriendo que el altar se llena de flores. Después se llena la Basílica. Después se llena incluso la fachada. Y finalmente la Junta Central Fallera de la ciudad de Valencia decide organizar aquello. Quedando todo en la mayor Ofrena Sufragi en tierras valencianas ofrecida a la Mare.

    Y llegados a este punto, nos es obligado narrar que todas cuantas mujeres hacen la Ofrena a la Mare, todas aunque no sean cristianas, todas, todas experimentan la Llumenà Valensiana. Cosa que sólo se vive allí, en ese momento y en ese lugar. Era solar del Pou a Ma. Llumenà que por más que se quiera no se puede explicar.

    En los pueblos también se hace Ofrena floral a las imágenes parroquiales, en especial la inmaculada, o la Virgen de los Desamparados. Pero en ningún pueblo valenciano se da el prodigio de la Llumenà.

    Así la Ofrena a Ma durara un mes, a todas las mujeres valencianas que lo deseen se les debe permitir hacer su Ofrena y Sufragi a Ma, a la Mare.

    El como organizarlo, se debe de estudiar. Pero todas las mujeres valencianas tienen derecho a vivir la Llumenà.

    So. Andrés Castellano Martí.

  2. Los tiempos corren y las nuevas tecnologías nos traen adelantos que hacen que el mundo sea pequeño y todos sepamos de todos y en todo momento. Siendo motivo de alegría cuando vemos que la sociedad avanza gracias a los adelantos y al modernismo.

    Pero toda rosa tiene sus espinas, y en esta sociedad corremos más de lo que en inteligencia somos capaces de asimilar, a lo que se suma la obsesión que tienen muchos políticos de erigirse en redentores sociales imponiendo sus ideas cambiándolo todo y obligando a que se omitan los orígenes. Sin darse cuenta dichos políticos redentores que toda revolución termina donde empieza, y por más que se pretenda inventar la pólvora esta ya está inventada.

    En nuestro caso valenciano, de nuestros mayores nos quedan innumerables narraciones que nos hablan de las gracias antiguas que estas tierras tuvieron, y que hoy incluso se repiten y se mencionan, pero que ni aquellos que las dicen las conocen, ni saben lo que dicen.

    Así, tenemos las tan cacareadas y repetidas alusiones al fuego, en donde se mantiene –su Magia, –su Rito, –su Eternidad, –su Santidad, –su Premiador de lo Bueno y Castigador de lo Malo, –su Desaparecer lo Viejo y dar vida a lo Nuevo. Y tras estas menciones, no pidamos más explicación pues estamos en la tierra de los herreros y los cuchillos son de palo.

    Y no digamos la petulancia e ignorancia de todos cuantos por televisión o radio, o por escrito, nos hablan del milagro de la Ofrenda a la Virgen. Del Mágico momento. De que allí las mujeres lloran. Quedando mudos si se les pide que expliquen que es la Ofrena de la que hablan, de que Magia disertan, por qué se llora; pues no sólo se llora también hay felicidad sin lloro.

    Y en natural, natural valensià, ¿Por qué se calla el real fenómeno natural de la “Llumenà” que allí se experimenta? Por qué se calla el empeño de que –“En casa del herrero cuchillo de palo”. Por qué se calla la intención de mal educar. Y así de mal educadas están las últimas generaciones de valencianos que se saben todo de todo el mundo y no se quitan la espina de la ignorancia de lo propio.

    La “Llumenà”, el milagro de la “Llumenà Valensiana” es la situación espiritual que se vive por la gracia de esta tierra. Cosa que los antiguos vivieron ante una Llama; al oír un Tro; y en los lugares sagrados de los Santuarios. Y el lugar que ocupa nuestra Catedral y la Basílica de la Virgen, son los lugares sagrados de la isla edetana en el mar en donde los romanos en el siglo II antes de nuestra era edificaron su Oppidium Valentia.

    La “Llumenà” que en dicho lugar se experimenta se debe al lugar, que aúna la antigua creencia en Ma, más la creencia cristiana en la Mare. Creencias que así uno las niegue son suficientes para que allí las Dona experimenten Llumenà. Y lo que allí cada mujer Dona vive eso con todo respeto pertenece a su intimidad.

    So. Andrés Castellano Martí. Gracias.

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